
LA VISITA SECRETA DE RÓGER MARIACA A SEBASTIÁN MARSET
En los pasillos de la justicia boliviana y en los despachos de inteligencia antinarcóticos de EE.UU. y de la región sudamericana, el caso del Fiscal General del Estado, Róger Mariaca, dejó de ser una controversia por temas de visados diplomáticos para convertirse en el relato de una cooptación institucional sin precedentes.
El punto de quiebre en esta historia se ubica en los días previos al despliegue del gran operativo policial en la ciudad de Santa Cruz de la Sierra, cuando el capo uruguayo Sebastián Marset aún se desplazaba con absoluta soltura por la capital cruceña, parapetado tras la fachada de un empresario deportivo y utilizando identidades falsas que contaban con el visto bueno de las instituciones de control.
El origen de esta trama se remonta a julio de 2023, cuando Sebastián Marset protagonizó su cinematográfica fuga en Santa Cruz de la Sierra. En aquel momento, Mariaca se desempeñaba como fiscal departamental de Santa Cruz, ostentando la responsabilidad directa de la persecución penal y el control jurisdiccional en la región.
Pese a la abrumadora evidencia que circulaba sobre la presencia del capo uruguayo, bajo la gestión de Mariaca el Ministerio Público jamás abrió investigaciones ni actuó contra el entramado de fachadas de Marset, que incluía la compra de clubes de fútbol profesional como «Los Leones» .
Asi como «El Trigo» , la organización de espectáculos musicales de gran escala y la inyección de capitales en el sector inmobiliario cruceño.
Para los investigadores internacionales, esta inacción deliberada no constituyó una simple omisión burocrática, sino la confirmación de una alerta temprana y una cobertura coordinada desde la propia cabeza de la Fiscalía departamental que garantizó el escape inicial del narcotraficante.
De acuerdo con las revelaciones contenidas en los informes de inteligencia cruzados entre agencias internacionales y los expedientes que hoy maneja la justicia norteamericana, existió un hecho determinante que cambió el rumbo de las investigaciones: la visita personal y reservada que Róger Mariaca sostuvo con el propio Sebastián Marset aproximadamente diez días antes de su captura.
Aquel encuentro no se produjo en dependencias oficiales del Ministerio Público ni en un juzgado, sino en una propiedad de alta seguridad vinculada al entorno del capo uruguayo en la zona norte de Santa Cruz.
Según los datos reconstruidos por los investigadores federales, la reunión se pactó bajo estrictos protocolos de confidencialidad y tuvo como propósito central afinar los mecanismos de cobertura frente a los reportes que llegaban desde agencias internacionales sobre la localización exacta de Marset.
En esa cita, según consta en los testimonios que hoy procesa la justicia estadounidense, se conversó directamente sobre la necesidad de ralentizar los requerimientos de allanamiento, demorar la firma de órdenes de aprehensión y mantener un monitoreo constante sobre las unidades policiales de élite que operaban en la región.
A cambio de esta protección de alto nivel, la estructura de Marset garantizó el flujo continuo de sumas millonarias en efectivo dirigidas a la cúpula fiscal, un dinero que era canalizado mediante intermediarios de confianza, despachos de abogados allegados y redes de palos blancos que operaban en el sistema financiero informal.
La existencia de esta visita secreta no permaneció oculta por mucho tiempo para las agencias de inteligencia antinarcóticos de Estados Unidos, que ya mantenían un seguimiento técnico sobre las comunicaciones cifradas de la cúpula de Marset. Cuando la Administración de Control de Drogas descubrió que el máximo representante de la persecución penal en el departamento se había reunido cara a cara con el prófugo internacional diez días antes del operativo, la confianza operativa se rompió de forma definitiva.
Fue esa reunión la que llevó a las agencias internacionales a tomar la drástica decisión de marginar a la Fiscalía cruceña de la planificación final de los allanamientos. El hermetismo absoluto con el que se actuó en las horas previas a la irrupción policial en los inmuebles de Marset respondió precisamente al temor fundado de que una nueva alerta desde el interior del Ministerio Público permitiera la fuga del capo, tal como finalmente terminó ocurriendo debido a los avisos de último minuto que circularon en la cadena de mando policial e institucional.
Hoy, la revelación de la visita de los diez días previos se ha convertido en una bomba de tiempo en el escenario político e institucional boliviano. La confirmación de que el propio Marset aportó los detalles de ese encuentro presencial ante la justicia de Estados Unidos invalida cualquier intento del Ministerio Público de calificar el caso como una simple maniobra de persecución política.
El escenario dio un vuelco irreversible tras la aprehensión de Sebastián Marset y su posterior sometimiento a los procesos judiciales en Estados Unidos. Al acogerse a los beneficios de la delación premiada y la colaboración eficaz con los fiscales federales en Washington, Marset no dudó en entregar los pormenores de sus contactos al más alto nivel en Bolivia.
En sus declaraciones testimoniales, el narcotraficante uruguayo detalló minuciosamente el día, la hora y el contenido de la reunión mantenida con Mariaca, acompañando su relato con pruebas documentales contundentes: registros de mensajería encriptada en los que se coordinó el encuentro, coordenadas del lugar de la cita, bitácoras de llamadas de sus escoltas y los comprobantes de los pagos efectuados tras esa conversación.
Marset explicó ante los jueces norteamericanos que el dinero entregado tras esa reunión no solo buscaba frenar las acciones inmediatas en Santa Cruz, sino asegurar que las alertas rojas de Interpol y las solicitudes de cooperación internacional quedaran archivadas en los escritorios del Ministerio Público.
MARIACA, ¿ENCUBRIÓ A LOS PROTECTORES DE MARSET EN BOLIVIA ?
El narcotraficante uruguayo se encontraba refugiado en Bolivia con una visa de residencia laboral que Migración le entregó en diciembre de 2021. El Ministerio de Gobierno no ejecutó la alerta roja de Interpol emitida en marzo de 2022. El fiscal Mariaca encubrió las extorsiones de Del Castillo a Marset.
Cuando Interpol emitió la alerta roja del 3 de marzo de 2022, a pedido del Paraguay, el hoy Fiscal General era Fiscal de Distrito en Santa Cruz, donde Marset —junto a su mujer, sus hijos y sus guardaespaldas brasileños del PCC— había instalado su refugio concertado con el anterior gobierno, llegando de Dubai en su fuga de la justicia paraguaya.
Surge una pregunta que Roger Mariaca, como Fiscal General del Estado, aún no ha sabido responder con toda claridad ante el país: ¿Por qué, en marzo de 2022, el Ministerio de Gobierno y la Fiscalía de Santa Cruz no ejecutaron la alerta roja gestionada por Paraguay, siendo que en ese momento el nombre completo y la foto de Sebastián Marset estaban oficialmente registrados en la base de datos de la Dirección Nacional de Migración como residente con visa laboral?
Para que Migración pueda emitir esa visa, la Policía Boliviana, entonces al mando del general Johnny Aguilera, certificó que Marset no era narcotraficante y el poder judicial le otorgó un REJAP libre de antecedentes penales.
En una conferencia de prensa el pasado 9 de marzo, Mariaca balbuceó sobre los documentos migratorios que Marset recibió en Trinidad como “cierta correspondencia que se le dio en su momento a esta persona con relación también a una documentación…”
Encarceló brevemente a funcionarios subalternos de Migración, y dejó impunes a la Directora de Migración, al Ministro de Gobierno y a varios policías del grupo de Johnny Aguilera, que lucraron a manos llenas extorsionando y protegiendo al narcotraficante prófugo de la justicia paraguaya… (Luis Oblitas).



