JUBILEO PLANTEA SUBIR LA GASOLINA Y DIÉSEL A BS 15,92 PARA ACABAR CON LAS FILAS

El investigador de la Fundación Jubileo y especialista en hidrocarburos, Raúl Velásquez, planteó eliminar la subvención a la gasolina y al diésel mediante un mecanismo que vincule sus precios al mercado internacional, como una de las principales medidas para acabar con las filas y la escasez de combustibles en Bolivia.

La propuesta implicaría tomar como referencia el precio regional, que actualmente se sitúa en torno a Bs 15,92 por litro, frente a los precios vigentes en Bolivia. Para evitar un impacto abrupto, Velásquez propone crear un fondo de estabilización que permita amortiguar las variaciones internacionales y evitar fuertes incrementos cuando suba el petróleo.

El especialista considera que el ajuste debe estar acompañado por políticas sociales focalizadas, en lugar de mantener el precio de los carburantes artificialmente bajo. Entre las alternativas menciona bonos vinculados al consumo de electricidad y la utilización de parte de los recursos de la subvención para apoyar al transporte público masivo, especialmente en La Paz, Cochabamba y Santa Cruz, ciudades que concentran, según sus datos, el 71% del consumo de combustibles.

Velásquez también plantea simplificar la importación privada de carburantes y permitir que los empresarios puedan desarrollar sus propios sistemas de almacenamiento y logística, actualmente concentrados en YPFB.

Gas natural, otro precio que debe subir

El investigador sostiene además que Bolivia debe ajustar con urgencia el precio interno del gas natural, particularmente para la industria y las termoeléctricas.

Propone elevarlo de los actuales $us 1,30 por unidad energética a unos $us 6, equivalentes al Precio de Paridad de Exportación. Para los hogares y vehículos a GNV plantea incrementos anuales de hasta 10% hasta alcanzar progresivamente el precio de exportación.

Según Velásquez, este ajuste tendría un doble objetivo: hacer atractivo el mercado interno para nuevas inversiones en exploración de gas, en un escenario en el que Bolivia perdió el mercado argentino y se aproxima la pérdida del mercado brasileño, y permitir que fuentes como la hidroeléctrica, solar y eólica puedan competir en mejores condiciones con las termoeléctricas que actualmente utilizan gas subsidiado.

La propuesta, en síntesis, apunta a cambiar el modelo: dejar de subsidiar el combustible mediante precios artificialmente bajos y trasladar la ayuda estatal hacia quienes realmente la necesitan.