CUANDO SUCEDEN LAS TRAGEDIAS FALTAN MANOS PARA ELABORAR INFORMES

El refrán “muerto el burro, tranca el corral” se hizo costumbre cuando una tragedia enluta a las familias bolivianas y Viacha no es la excepción.

La explosión en el Regimiento Bolívar pudo evitarse, pero la negligencia en el control y seguimiento volvió a campear en autoridades civiles y militares.

Recién sucedido el hecho –que hasta el momento cobró la vida de siete personas–, los informes aparecen como “por arte de magia” intentando lavar la imagen de los verdaderos responsables.

En la visita –tardía– del presidente Rodrigo Paz Pereira a la ciudad intermedia, el Ministro de Defensa, Ernesto Justiniano afirmó que el gobierno decidió “revisar  de manera preventiva la recepción almacenamiento o custodia, desactivación y destrucción de material sensible para identificar vacíos, demoras o deficiencias y corregirlos”.

La pregunta no tardó en salir ¿identificar vacíos en los sumarios y recién corregirlos cuando la muerte se llevó siete vidas?

El material que se encontraba en la instalación militar no fue depositado por “obra y gracia del Espíritu Santo”, no era obligación del Ministro de Defensa al asumir el cargo ¿recibir un informe detallado de todas las unidades acantonadas en el país, número de efectivos, infraestructura, capacidad instalada y material explosivo existente ya sea este bélico o pirotécnico?

Hoy pueden ofrecer toda la ayuda posible a las familias de las víctimas fatales, brindar la mejor atención médica a los heridos, indemnizar por las muertes y que “todo el peso de la ley” caiga sobre los responsables. Nada sirve, lo hecho, hecho está.

Por una negligencia militar-civil se segó la vida de 7 efectivos y todavía hay nueve desaparecidos.

En el Regimiento Bolívar hubo una explosión, pirotécnica o bélica es lo de menos. Si le queda algo de cordura al gobierno de Paz Pereira, sería prudente encontrar a los verdaderos responsables y dejar de llenar el escritorio con informes, que hoy en Viacha, no valen nada.