
BOLÍVAR RESPETÓ SU TRADICIÓN: FUE ELIMINADO
Bolívar respetando su costumbre de los últimos años terminó eliminado de una cita internacional, esta vez, de la Copa Sudamericana al caer derrotado (1-3) con al Sao Paulo en el estadio Morumbi por los octavos de final de la Copa Sudamericana.
El equipo de Restrepo ya viajaba con viento en contra a la capital brasilera porque el empate (1-1) de local condicionaba –en demasía– la posibilidad de revertir el resultado, eliminar al rival y enfrentar a Boca Juniors en cuartos de final.
La academia paceña padece de un mal endémico desde la época de Beñat San José. Ninguno de los directores técnicos que llegaron después del español –menos un presidente que de fútbol sabe muy poco o nada– logró ralentizar el virus: los problemas en la defensa.
Con contadas excepciones, entre las que destaca Carlos Lampe, la última línea de Bolívar es pésima.
Los hermanos Sagredo ya cumplieron su ciclo y deben dejar su lugar a otros laterales que sepan no solo cubrir los espacios, sino proyectarse en ataque y replegarse con velocidad cuando el rival se adueña del balón.
Echeverría tampoco es la solución en la zaga central. No hay coordinación con Arreaga y ambos son sensibles a los errores no forzados que le dieron más de un dolor de cabeza a Bolívar.
Si no encuentran de inmediato el equilibrio en todas sus líneas, de nada servirá tener un medio campo y ataque capaz de vencer con facilidad a los eventuales rivales. Los celestes crean y convierten, pero le marcan goles con relativa facilidad por las fallas defensivas que tienen nombre y apellido.
A Bolívar lo que le sobra es dinero para armar un equipo equilibrado, lo que le falta es gente que sepa de fútbol. Marcelo Claure será un gran empresario, como presidente del equipo de mayor presencia en citas internacionales, apenas llega a la nota de aprobación.



