ESE EJJA DENUNCIA 12 MUERTES MIENTRAS ESTUDIOS CONFIRMAN AÑOS DE ELEVADA EXPOSICIÓN AL MERCURIO

La Nación Ese Ejja denunció que al menos 12 personas habrían muerto en comunidades de Reyes, Beni, por afecciones que atribuye a la contaminación de los ríos con mercurio proveniente de la minería aurífera. La causalidad de esos fallecimientos todavía debe ser establecida médicamente, pero investigaciones realizadas desde años anteriores ya encontraron niveles elevados del metal en integrantes de este pueblo indígena y motivaron alertas de la Defensoría del Pueblo.

La denuncia de 12 fallecimientos entre integrantes del pueblo Ese Ejja vuelve a colocar bajo presión una crisis que no comenzó este año. Estudios de cabello, pronunciamientos defensoriales y reclamos indígenas ya habían advertido sobre una elevada exposición al mercurio entre comunidades cuya alimentación y forma de vida dependen estrechamente de los ríos Beni y Madre de Dios.

Nair González, representante de la Nación Ese Ejja, denunció en declaraciones a Red América Televisión que actualmente contabilizan 12 fallecidos que relacionan con la contaminación del agua y señaló que existen además personas con dolores de cabeza, problemas estomacales, mareos y temblores.

“Ya son 12 fallecidos con la contaminación”, afirmó González durante la entrevista, al señalar que las comunidades consumen agua de río y responsabilizar a la actividad minera por la presencia de contaminantes.

La denuncia fue recogida posteriormente por Sumando Voces, que informó que una delegación Esse Ejja llegó a La Paz para solicitar intervención del Ministerio de Minería y Metalurgia.

Sin embargo, hasta el momento no se conoce públicamente un informe epidemiológico, médico o forense que permita establecer que las 12 muertes fueron causadas específicamente por intoxicación con mercurio. Por ello, el número debe presentarse como una denuncia de la dirigencia indígena y no como una causalidad científicamente confirmada.

La evidencia de exposición existe desde hace años

Aunque las causas de los fallecimientos todavía necesitan investigación, la exposición del pueblo Esse Ejja al mercurio sí cuenta con antecedentes científicos.

Un estudio divulgado en 2023 analizó a más de 300 personas pertenecientes a seis pueblos indígenas asentados alrededor de la cuenca del río Beni y sus afluentes. Dentro de esa investigación fueron evaluadas 72 personas Ese Ejja, quienes registraron la concentración promedio de mercurio en cabello más alta entre los pueblos estudiados: 6,9 partes por millón (ppm), con valores que llegaron hasta 17,52 ppm.

En el conjunto de las comunidades evaluadas, 74,5 % de las muestras superó el valor referencial de 1 ppm utilizado por el estudio. Ese porcentaje corresponde a toda la población analizada —Esse Ejja, Tsimane, Mosetén, Uchupiamona, Tacana y Leco— y no únicamente a los Esse Ejja.

Un estudio anterior ya había mostrado otro dato especialmente sensible. La investigación citada por la Defensoría del Pueblo encontró que mujeres Esse Ejja de entre 18 y 44 años presentaban un promedio de 7,58 ppm de mercurio en cabello, muy por encima del valor de referencia de 1 ppm utilizado en esas evaluaciones.

La Defensoría ya habló de riesgo de extinción física y cultural

En abril de 2022, la Defensoría del Pueblo advirtió que el Estado no contaba con condiciones suficientes para proteger la salud humana y el medio ambiente frente a las emisiones de mercurio asociadas principalmente con la minería aurífera.

La institución identificó particularmente al pueblo Esse Ejja como una población expuesta a un riesgo de extinción física y cultural, debido a la acumulación de mercurio y a su dependencia de los peces como parte fundamental de su dieta.

La preocupación se relaciona con el comportamiento del mercurio dentro de los ecosistemas acuáticos. Una vez liberado al ambiente, puede transformarse en metilmercurio y acumularse progresivamente en peces y otros organismos.

Para comunidades que consumen pescado de manera frecuente, la exposición puede producirse entonces sin contacto directo con una operación minera.

La Defensoría también cuestionó la insuficiencia de acceso a laboratorios, diagnósticos especializados y tratamientos específicos para las poblaciones Ese Ejja afectadas.

Los peces conectan la minería con la alimentación

El problema no se limita a la presencia del metal en el río.

El mercurio utilizado en determinados procesos de extracción aurífera puede ingresar a sedimentos y cadenas alimenticias y concentrarse en los peces.

La Defensoría señaló precisamente que los pueblos indígenas Ese Ejja, Leco, Tacana y Pacahuara se encuentran entre las poblaciones expuestas debido al consumo de recursos piscícolas procedentes de los ríos amazónicos.

Esta situación resulta especialmente delicada para los Ese Ejja porque la pesca no representa únicamente una fuente de proteína: forma parte de su economía, cultura y relación histórica con el territorio.

En abril de este año, una comitiva Ese Ejja de Puerto Salinas ya había llegado a La Paz para reclamar atención estatal y denunciar que algunas familias consumen directamente agua del río Beni debido a la falta de sistemas adecuados de agua potable.

Denuncian también afectaciones a los cultivos

González sostuvo ante Red América Televisión que la contaminación estaría alcanzando también las tierras utilizadas para producir plátano, yuca y maíz.

Según el dirigente, determinadas parcelas han perdido capacidad productiva y relacionan ese deterioro con la contaminación.

Esta afirmación todavía requiere estudios de suelo y análisis agronómicos específicos que permitan establecer qué contaminantes están presentes y si existe una relación directa con la disminución de la producción.

Por ello, no corresponde atribuir científicamente la pérdida de cultivos al mercurio únicamente a partir del testimonio.

La minería aurífera vuelve al centro del conflicto

La dirigencia Ese Ejja atribuye la situación a las operaciones auríferas desarrolladas en las cuencas amazónicas.

La ambientalista Beerseba Sarzuri también denunció actividades mineras que, según su versión, se desarrollan sin cumplir los procesos de consulta previa correspondientes.

Días después de la denuncia Esse Ejja, la CIDOB amplió el reclamo y alertó sobre contaminación por mercurio en los ríos Beni y Madre de Dios, señalando como afectados también a pueblos Tsimane, Mosetén, Leco, Uchupiamona y Tacana.

La organización recordó además la existencia de una resolución judicial de 2023 que dispuso medidas para frenar actividades mineras ilegales o sin licencia ambiental en esas cuencas.

Esto no significa que toda operación minera existente en la Amazonía sea ilegal ni que todas liberen mercurio en las mismas cantidades. Determinar responsabilidades requiere identificar operaciones específicas, licencias ambientales, métodos de producción y niveles de contaminación asociados a cada una.

Del diagnóstico a una demanda política

La delegación Ese Ejja llevó el reclamo hasta el Ministerio de Minería y Metalurgia.

Entre sus demandas está participar en espacios nacionales donde se discuta la política minera y en proyectos normativos que puedan afectar sus territorios.

También anunciaron que impulsarán una propuesta para prohibir el uso de mercurio en Bolivia.

La dirigencia señaló que recurrirá a acciones legales y movilizaciones si no obtiene respuestas y anunció que un representante permanecerá en La Paz hasta conseguir una fecha de audiencia con el ministro.

El reclamo se produce mientras la Defensoría del Pueblo continúa señalando la exposición al mercurio como una de las principales amenazas ambientales para los pueblos de la Amazonía. El 24 de agosto, la institución volvió a advertir sobre niveles elevados del metal y pidió acciones estatales frente a la degradación ambiental.

El siguiente paso será determinar si las denuncias actuales derivan en investigaciones médicas sobre las 12 muertes, nuevos análisis de sangre y cabello, controles sobre agua y peces y una identificación precisa de las fuentes de contaminación.

La evidencia disponible confirma que el pueblo Ese Ejja lleva años expuesto a niveles elevados de mercurio. Lo que todavía necesita ser demostrado es hasta dónde está llegando hoy ese impacto sobre la enfermedad y mortalidad de sus comunidades. (Joel Poma Chura/ Comunicación Cecasem/FOTOS/ Sumando Voces).