
RÓGER MARIACA EN LA MIRA DE WASHINGTON
El Departamento de Estado del gobierno de Donald Trump apuntó a Roger Mariaca, actual fiscal general del país, por aceptar sobornos y relacionarse con el narcotráfico. Por esas acusaciones es que el gobierno de Trump decidió anularle la visa a él y a otros 12 bolivianos, entre fiscales, ex ministros y jueces.
Roger Mariaca no es cualquier hombrecillo de corbata y terno. Probablemente se ha convertido en uno de los funcionarios con mayor capacidad de influencia política del país. Es el fiscal general y, por tanto, tiene bajo su responsabilidad la investigación más polémica del año: el caso Fernando Cerimedo, un caso que toca directamente al entorno político de Rodrigo Paz.
Lo interesante es que, en este caso, el Ministerio Público no parece haberse limitado a acompañar al Gobierno, sino que ha abierto un frente de tensión con él. Y eso resulta incómodo para Paz: mientras más avance la investigación, mayor será la capacidad de Mariaca para poner bajo escrutinio las relaciones, decisiones y posibles responsabilidades que rodean al caso Cerimedo.
Veamos una pequeña cronología:
18 de agosto: Roger Mariaca dispone la aprehensión de Fernando Cerimedo por presunta tentativa de feminicidio. Ese mismo día también se abre en La Paz una investigación por presunto enriquecimiento ilícito.
28 de agosto: Mariaca advierte a funcionarios del Gobierno que quieran intervenir en las investigaciones del caso Cerimedo: «atenerse a las consecuencias».
6 de septiembre: abogado de Fernando Cerimedo acusa a Roger Mariaca de que él ya conocía los «vuelos irregulares» en el Beni (caso narcotráfico), vuelos con los que se relaciona también a Cerimedo.
23 de septiembre: Tras el viaje de Rodrigo Paz a la ONU, Mariaca desconoce el DS 5515 y reconoce como presidente al presidente de la Cámara de Senadores, Diego Ávila.
23 de septiembre: la diputada Claudia Bilbao cuestiona públicamente a Mariaca y lo acusa de intentar provocar la caída del Gobierno.
Como se ve, Mariaca se ha convertido en una figura incómoda para el entorno de Rodrigo Paz.
La pregunta que deberíamos hacernos no es si Mariaca es corrupto o no, que de seguro lo es, sino que deberíamos preguntarnos si su debilitamiento o salida terminaría favoreciendo al Gobierno de Rodrigo Paz, precisamente cuando conduce investigaciones sensibles para su entorno. Y por ello, el movimiento de Trump no debería analizarse únicamente como una acción contra el narcotráfico o la corrupción, sino una acción política que protege a sus gobiernos aliados.
La lista de Washington acusa de corrupción a figuras políticas y funcionarios de cuatro países: Bolivia, Ecuador, Perú y Colombia. Estos cuatro países forman parte del Escudo de las Américas, y la lista fue difundida pocos días después de los recientes acercamientos y reuniones de sus gobiernos con Marco Rubio. Y justo la lista de Washington ha hecho énfasis en Roger Mariaca. Mariaca está señalado mediante un mecanismo jurídico adicional y con una acusación individualizada, a comparación de los otros 12 bolivianos.
Pero veamos el caso de Colombia: las personas en la lista son Martha Isabel Peralta Epieyú y Euclides Torres Romero, una senadora indígena y un empresario, ambos del entorno de Gustavo Petro. Y es porque el presidente colombiano Abelardo de la Espriella envió en junio una carta al Departamento de Estado de EE. UU. pidiendo que se revocaran las visas de 29 personas, entre ellas Peralta y Torres.
Esta es una lista también política. Al parecer, Trump está buscando acorralar a «las piedras en el zapato» de los gobiernos que protege. (Quya Reyna).



