MEDIDAS QUE NO COMPENSAN EL SACRIFICIO SOCIAL

Finalmente se cumplió y llegó el día del levantamiento total de subvenciones a los combustibles. Mediante un mensaje televisivo, el Presidente Paz se dirigió a todo el país para anunciarlo. Con una voz casi monótona fruto de una lectura corrida y casi estudiada de memoria el presidente expuso sus motivos.

Con frases repetitivas como aquella que «el peor diésel es el que no hay» y «no se puede comprar caro para vender barato ya que genera contrabando y corrupción» trató de convencer a los cientos de miles de televidentes para pedirles una vez más que se sacrifique por el futuro de Bolivia.

Luego del anuncio de nivelación de precios, siguió un vendaval de promesas de alivios y ayudas para los más afectados. Desafortunadamente los anuncios de gobierno se han convertido en un laberinto de promesas sin una respuesta eficaces y esta no parece ser la excepción. En este artículo analizamos esas medidas:

El cuento de los bonos y el transporte

El primer gran anuncio fue, el «Bono Pepe 2», que promete Bs874 millones para 2,9 millones de personas. En la práctica, el nuevo bono disminuye de Bs450 otorgado por el lapso de tres meses a Bs300 en dos meses (que es el monto que resulta de dividir el costo financiero entre el número de beneficiarios).

Lo mismo ocurre con el Bono Juancito Pinto que no sufre ningún nuevo incremento. La promesa de elevar su beneficio de Bs200 a Bs300 queda descontado con la primera subida de combustibles en diciembre de 2025, que hasta la fecha no ha sido pagado.

Con la subida de los pasajes de transporte, este bono apenas cubrirá un aproximado de 25 pasajes de ida y vuelta para los escolares. La pregunta es: ¿Que harán luego los padres cuando se acabe ese dinero? La medida es un paliativo de tan baja envergadura que apenas aliviará el alza del costo de vida por unos días.

El crédito y la asfixia financiera

El discurso oficial también promete créditos y menores tasas al sector productivo con Bs800 millones al 6% para transportistas, comerciantes y productores.

No obstante, la realidad es muy distinta a la que nos pinta el presidente, el Banco Central ha reducido notoriamente la liquidez del sistema financiero, reduciendo la disponibilidad de recursos para que los bancos puedan prestar y así limitar el acceso al crédito a tasas de interés que contrariamente al deseo presidencial hoy superan el 10%.

El comunicado, también promete mayor flexibilidad para el crédito de vivienda social, pero las intenciones gubernamentales distan de ser ciertas cuando hace poco menos de 6 meses, fue la firma del propio presidente y sus ministros los que mediante el D.S. 5562 redujeron los límites de cartera del 60% al 50% para que los bancos presenten menos créditos de vivienda social y productivos. Estas acciones van en contrasentido al compromiso reciente del presidente de financiar a productores desde Bs50.000 hasta Bs4.000.000. ¿A quién debemos crear? A la promesa del presidente o a sus acciones.

Impuestos, empleo y promesas rotas

La eliminación de impuestos (IVA, IT, ICE, GA) para importaciones productivas suena bien en el discurso, pero en la realidad sólo beneficia a unos pocos sectores como la agroindustria. Por el contrario, reduce la capacidad de ofrecer bienes públicos suficientes y de calidad. En 10 meses, el gobierno de Paz produjo una pérdida de ingresos fiscales de más de Bs8.000 millones por medidas similares y más de Bs20.000 millones en alivios tributarios. Ganan los deudores, pero pierden las familias pobres que dependen mayoritariamente de estos bienes del Estado.

La ampliación del «perdonazo tributario» por 120 días, no es una medida nueva ya que fue promulgada días antes mediante D.S. 5708.

En cuanto al Plan de Enlosetado, que promete una inversión de Bs1.000 millones no deja de ser una medida coyuntural y para nada sostenible al ser financiados con deuda externa. El gobierno también redujo su expectativa de alcanzar una meta de 100.000 empleos por una más baja que abarca 18.000 empleos directos y 55.000 indirectos. Es posible que la acentuación de la crisis económica arrastre a muchos bolivianos a optar por estos empleos precarios y temporales, pero para nada son una respuesta suficiente y responsable a cambio de los ajustes.

Crecen las promesas incumplidas y las contradicciones

Las ayudas a los gobiernos autónomos para readecuar sus finanzas chocan con el incumplimiento de la promesa de distribución 50-50. Y para cerrar el circuito de promesas incumplidas está la devolución de depósitos a los ahorristas que a la fecha apenas ha devuelto el 10% de los depósitos en dólares retenidos. Una quimera.

Conclusion

El paquete de medidas de contención es un conjunto de parches que no logran cubrir la hemorragia económica que van a dejar los ajustes. Son compensaciones insuficientes, muchas ya aplicadas y otras que contradicen flagrantemente lo que se viene ejecutando.

El Gobierno pide un elevado sacrificio a la población, pero a cambio le ofrece muy poco. Las promesas de ahorro de recursos para escuelas, carreteras, obras pueden sonar convincentes y justas, pero se tornan en dudas cuando hasta ahora no han llegado los ahorros de la primera subida de precios del USD10 millones por día. (Omar Velasco/ es economista).